Domenge – Loske

Atraída por la armonía inherente a las carátulas de los relojes solares, en la década de 1990 la escultora Yvonne Domenge se interesó por fusionar la gnomónica con el arte. Retomando la esfera, una forma recurrente en su obra, creó esculturas concebidas para funcionar como relojes solares y señalar determinados instantes o intervalos de tiempo. Esto se lograba ya fuera mediante la sombra proyectada por un indicador sobre la escultura o mediante la proyección, sobre una superficie interior de esta, de un punto luminoso formado por los rayos solares que atravesaban un pequeño orificio.